dolche

hola caramelo, bombón, helado, tu corazón es mio ahora, pero, prefiero, tus muslos, y conservar la linea poética, y no decir que con salsa de arándanos serías el postre que volvería loco a cualquier rey gourmet. recrean mi alma los acordes de sus voces, ángeles de amor y guerra, de miel y ambrosía, mermelada, de doncellas y el caballero que os degusta: habita el cielo y la dulce tierra ganada a la tiranía del sufrimiento y la melancolía; con estar aquí nos sentimos pagados, oh diosas del olimpo, por toda la eternidad en un instante, azúcar, morena, rubia, misterio y ternura, de mano y cabello, y perfume de mil flores, y la tan mentada figura de Venus multiplicada y esparcida, añadidos detalles, singulares, todos destellos de belleza, a esta altura solo un mate amargo puede salvarme.

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