Singularidad Cósmica


 

 para Andrés

Las luciérnagas no son estrellas
que se escapan
como una carcajada en medio de la noche.

Las palabras son pájaros que
el viento arremolina
y los ojos como péndulos locos
tatúan lo que pescan.

Así,
va creciendo la panza,
las orejas se vuelven moradas,
la masa se hace galleta.

Descuidos fundamentales, la lengua
ardida en falsas ecuaciones
de agua y fuego, y fuego y agua.
No sabremos
remontar vuelo
hasta pasada la edad de la bestia.

Déjame responder, dijo,
y la pregunta nunca existió.
Vamos talando caminos
y seguimos
en el mismo piso
de tierra y planta.

Así,
va sumando cielos el humo,,
sabemos cada vez menos,
y el pelo sigue creciendo.

La eternidad es una puerta
cerrada,
con llave.


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