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dos pares

Me levanté, como todas las mañanas, batallando con la fiaca, pospuse 3 veces la alarma como siempre, o sea dormitando treinta minutos más de la hora original, desconecté el cargador del teléfono y me fui a calzar, pero algo inusual me esperaba, junto a mis alpargatas verdes, había no uno, sino dos pares de crocs, pero lo aún más extraño era el tamaño, eran diminutas! como para un bebé! Enseguida empecé a inspeccionar la habitación pero nada más parecía diferente, así que me empilché un poco y salí a la sala, llamando en viva voz a la criatura, o criaturas, que se habían inmiscuido en mi casa. Mi sorpresa fue enorme cuando escuché un maullido en la cocina, yo no tengo mascota. Me aventuré, y qué había! qué podía haber! un gato negro preparando café. Y eso no es todo, habló!
Me dijo -Sentate, ya te llevo una taza para vos, y unas tostadas que hice-.
Atiné a decir -Bueno, está bien- y -traé la mermelada de frutos rojos-.
-Cómo no-. Respondió. -Ah, eso sí, me alcanzás las crocs que dejé en la pieza, me levanté muy dormido esta mañana-.
Resulta que el gato también había visto un calzado extraño cuando se levantó esta mañana, de alguna forma nuestros mundos se habían unido en el comienzo del día. Él también tomaba un café y una tostada con mermelada para el desayuno, y mientras seguíamos charlando, más nos dábamos cuenta de que eramos la misma persona, solo que cambiaba nuestra forma, en nuestras respectivas dimensiones. Le decimos dimensiones porque es la palabra que los dos encontrábamos más adecuada, pero la verdad debe ser más profunda. Y pasaremos todo el resto del día intentando encontrarla.

Qué necesidad

Qué necesidad de decir nada
escucha el rumor del asfalto calcinado
los pájaros conversan musicalmente
el verso debe ser profundo, o gracioso
lleno de gracias y algarabía
y quien escribe, como dictado celeste
intentando hacer silencio

qué necesidad de tirarlo todo
y quedar vacío, como tacho viejo de aceite
abandonado

no voy a votar otra vez al violeta
rescatate barrilete
divorciate de la yanina
recuperá tu laburo
y seguí silbando bajo

Y me dice

Dispareja capacidad de hundir barcos
hormigas traicioneras que me atacan acostado
una palabrita de dios para que no duelan las mañanas
y una vez más se destiñe la ropa

me dice, qué lindo escribes
y yo contesto contento
es porque estás conmigo

vamos patrullando veredas de tierra
pero los pájaros también pican
parece cosa de locos
pero así venden la palabra ahora
envuelta en papel crepé

y el sol siempre se dibuja amarillo
como para combatir al racismo
unas lineas acá, otras corbatas sin nudo
unas ideas frías
un chocolate helado
un maniquí con ojos abiertos

Una palabra o dos

papeles de colores, esto es un despiole
los árboles no vuelan, ni son barriletes, ni son aviones

en cuaresma los asnos rezan, con pancartas y cervezas
demuestran lo que estudian, estudian y lo demuestran

no me oigas guardar silencio, vete y escucha el viento
la hoja que cae al suelo no se queda quieta mucho tiempo

tono de tinta negra, los ríos se bullen de risa sin rienda
mira los ojos de aquella, que ve hecho humo lo que sueña

en los lugares más remotos también hay alguien que me espera
así como el caballo galopa en direcciones millares y opuestas

canta la canción el mar, de no recordar los campos llanos
canta el juglar, canta el pájaro aún estando enjaulado

y descripto el límite reinante con la larga vara
se va el caminante a tronchar la cara del sol que en el horizonte nace
                      silbando bajo, pausado, tranquilo y pensante!

porcelanato

en las enzimas de las escucha
en la vertiente mordida del diablo
en la circundante y alegre y tetera
en todas las vasijas del agua
se encuentra un grano de sal que puede ser lágrima
un acabado sentir de modales y una vertiginosa unión de átomos... nos lleva a pensar en qué tan troyano era esto

el corte

       terminó mal
            pimpollo
 pa' pend/
    pa' el corte
que cobré
   que laburo por
  una mano y una
muñeca que se las quiere
     dar de dolida
 vení rubia! morena!
          peligosa!
               grosa!
        boquiabierta, ábrete
     de cierras, y que pase
 otro te-quila, de aquí, no
   nos vamos hasta que la
    camilla y el chaleco no
   estén bien apretados
                      chau