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poeta

Y si empezás a escribir de puro empujón pues seguro que llegás más rápido a algún verso del poema
Y si empezás a escribir cuando no hay viento, si tenés los corazones medios dormidos, si
estás escribiendo como yo hoy y muchas veces seguirás
viviendo como de costumbre, osea, si no hay poesía, tal vez venga, tal vez,
porque ella es una aprovechadora, dónde ve una hoja en el suelo la levanta con su suspiro, y con otro sacude el árbol casi desnudo para dejar de sentir los murmullos y al silencio, sentada, la princesa del jardín lo llena con música, de palabras musitadas con calor de rayo de sol, que las amigas consiguen favores de los astros,
qué pesar puede inquietarte más que el de inspirar penas tristes y penas tantísimas, que dulcemente corroen las sienes de los que luego se sientan a escribir las novelas que claman las angustias de las gentes, para bien, creo ahora que no tienes partes demoníacas, más que las bonitas, y que todo lo haces en su justa medida, no sea cosa que te mueras, ahora vamos a decir que eres tierna, pero puedes llenar de nervio la carne para que gire el mundo en el sentido que prefieres, cuando, oh, poeta, llenas a todos los hombres con tu tiempo entre paciente y loco, porfiado y agridulce.
Cualquiera diría que las galletitas son pensadas por vos, que las manchas de los gatos melifluos, que las llamas de los fuegos remilgosos a veces deletrean tus ideas, que las hazañas de las arañas, pero no generalicemos que tu tienes esas extrañas callejuelas, esa manía de encontrar nuestras cosquillas y que siempre sabes deslizarte por el hielo, ya sea para pasar o caerte, eso, no lo sé yo, porque no me has dicho todo, es más, has sido reticente hoy, apenas un tartamudeo, quién sabe cuales son tus intenciones para esto.

oración

vos que has inspirado mil poemas de amor
a vos te nombro, te llamo, te invoco
a vos que has sobrevivido a través de los siglos
amando y odiando
a vos pura y sublime
dulce fresa, triste llanto, eterna belleza

la damicela

hace tiempo y lejano
en quién sabe qué comarca
de quién sabe qué región
hace tiempo y lejano
que no sabes encantarme
antigua dama
princesa de dios
bella
y vellones
de historias
que debes conocer
de mi fantasma
que tan callado
tan callado
como un muerto

lo que digo
es, poesía, que tú, que tú,

te escabulles de los corazones en los mortales
mentira y perfidia,
martirio,
una sensación,
sin embargo,
reniego de ti,
deja ya me,
y no soporto tu partida,
qué hizo luna que tiñes
de sangre tu hijo,
que sueltas
tu gris lágrima
y melancólica callas,
...

conjuro

crees que no es poesía?
porque no estás
vos
lector
quiero decirte
que no te escucho
que aparentemente estoy solo
o que venga
el que está conmigo
a rebelarse

bueno,
la que está...

los mejores poemas

Los mejores poemas
se evaporan, o
se derraman, o
se olvidan
antes que lleguen tus
dedos, tus
suaves dedos, tus
apetecibles dedos, tus
tiernos dedos, tus
dedos
al más
mínimo
instrumento de
grabación, de
conservación, de
transportación, de
grafía. De
todas formas,
para que
quería esas
sabrosas, esas
atractivas, esas
bellas, esas
delicadas
poéticas.
eh?
para qué las quería?
publicarlas, o
guardarlas, o
meditarlas en profundidad,
en profundidad...
En la más espesa, la más
extensa, la más
loca, la más
hermosa
profundidad...
Para saber, para
descubrir, para
dejar en claro, para
solo
entender luego que
lo entendía todo
y ahora
solo
quedan
estos versos
que no son nada comparados
a aquellos...
a aquellos...
a aquellos...

y vos luna

y vos luna intruzasa
que te volviste amiga del mar mareado
hay (¡ay!) si supieras las cosas, las cosas
que vi pasar,
los caminos
en tus vigilias que anduve soñando,
tu ojo pregunta
siempre lo mismo al sol,
y con el revés haces amor con oscuridades y fríos
de inviernos polares

cuando empezás a salir eres grande, poderosa,
anaranjada, manzana u roza
pero tras tu partida hacia el horizonte que creas y descreas
de oeste a este, de sur a norte,
todo se ve distinto
cuando se mira en un espejo tan radiante
como moneda antigua de plata y cuarzo,
un amor poco sano has elegido hilar noche tras noche,
hueso roido por los poetas santos.