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Qué Hacer?



qué hacer? leer o escribir?
los pasos están escritos en cartón
un sonido lejano, suena
una constelación lejana, constela, contagia
consuela, arremete, saca propina
del tazón
a la mesa no le entra otro graffiti
desparramando noticias por las calles
enceradas, sin cabellos,
sin carrera, sin detalles de cómo, porqué
y cuándo no sé
qué decir, digo idioteces

el día y la noche se turnan para
dar de comer al mundo

Singularidad Cósmica


 

 para Andrés

Las luciérnagas no son estrellas
que se escapan
como una carcajada en medio de la noche.

Las palabras son pájaros que
el viento arremolina
y los ojos como péndulos locos
tatúan lo que pescan.

Así,
va creciendo la panza,
las orejas se vuelven moradas,
la masa se hace galleta.

Descuidos fundamentales, la lengua
ardida en falsas ecuaciones
de agua y fuego, y fuego y agua.
No sabremos
remontar vuelo
hasta pasada la edad de la bestia.

Déjame responder, dijo,
y la pregunta nunca existió.
Vamos talando caminos
y seguimos
en el mismo piso
de tierra y planta.

Así,
va sumando cielos el humo,,
sabemos cada vez menos,
y el pelo sigue creciendo.

La eternidad es una puerta
cerrada,
con llave.


En pequeños diminutos puntos de luz



dormir, comer, sentir, que el sol
no sale, no duerme, se esconde,
saluda, se escapa
con la luna;
desobedecer, conjeturar, discernir, fluir
sobre el río más sereno del oeste
hay historias que nunca terminan,
hay engranajes que nunca se parten,
canales, represas,
payasos y amigos,
y mendigos
de amor, y viejitos falderos o
adolescentes dañinas.
vestidos adictos,
sonido de león,
pervertidos con camisas de lluvia
y pantalón marrón,
piojos, alfombras, gorriones,

disociaciones,
poemas ensopados, mártires palabras,
quince varas cabían en el tigre
pero cinco se introdujeron,
cuarenta limones en la palma gigante
de la mano del gigante.

las radios no podían decir
que la vida era como tal,
todos reñían, nadie gritaba,
todos los martes alguien lloraba
y las mantas caían a las tres.

las bocinas del fantasma
aturden sin querer,
lloran sin desear.