En pequeños diminutos puntos de luz



dormir, comer, sentir, que el sol
no sale, no duerme, se esconde,
saluda, se escapa
con la luna;
desobedecer, conjeturar, discernir, fluir
sobre el río más sereno del oeste
hay historias que nunca terminan,
hay engranajes que nunca se parten,
canales, represas,
payasos y amigos,
y mendigos
de amor, y viejitos falderos o
adolescentes dañinas.
vestidos adictos,
sonido de león,
pervertidos con camisas de lluvia
y pantalón marrón,
piojos, alfombras, gorriones,

disociaciones,
poemas ensopados, mártires palabras,
quince varas cabían en el tigre
pero cinco se introdujeron,
cuarenta limones en la palma gigante
de la mano del gigante.

las radios no podían decir
que la vida era como tal,
todos reñían, nadie gritaba,
todos los martes alguien lloraba
y las mantas caían a las tres.

las bocinas del fantasma
aturden sin querer,
lloran sin desear.

nadie ha dicho nada

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