poeta

Y si empezás a escribir de puro empujón pues seguro que llegás más rápido a algún verso del poema
Y si empezás a escribir cuando no hay viento, si tenés los corazones medios dormidos, si
estás escribiendo como yo hoy y muchas veces seguirás
viviendo como de costumbre, osea, si no hay poesía, tal vez venga, tal vez,
porque ella es una aprovechadora, dónde ve una hoja en el suelo la levanta con su suspiro, y con otro sacude el árbol casi desnudo para dejar de sentir los murmullos y al silencio, sentada, la princesa del jardín lo llena con música, de palabras musitadas con calor de rayo de sol, que las amigas consiguen favores de los astros,
qué pesar puede inquietarte más que el de inspirar penas tristes y penas tantísimas, que dulcemente corroen las sienes de los que luego se sientan a escribir las novelas que claman las angustias de las gentes, para bien, creo ahora que no tienes partes demoníacas, más que las bonitas, y que todo lo haces en su justa medida, no sea cosa que te mueras, ahora vamos a decir que eres tierna, pero puedes llenar de nervio la carne para que gire el mundo en el sentido que prefieres, cuando, oh, poeta, llenas a todos los hombres con tu tiempo entre paciente y loco, porfiado y agridulce.
Cualquiera diría que las galletitas son pensadas por vos, que las manchas de los gatos melifluos, que las llamas de los fuegos remilgosos a veces deletrean tus ideas, que las hazañas de las arañas, pero no generalicemos que tu tienes esas extrañas callejuelas, esa manía de encontrar nuestras cosquillas y que siempre sabes deslizarte por el hielo, ya sea para pasar o caerte, eso, no lo sé yo, porque no me has dicho todo, es más, has sido reticente hoy, apenas un tartamudeo, quién sabe cuales son tus intenciones para esto.

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