la neta

y tu nombre, aunque olvidado, es otro
sabor amigable
de esos que matan rencores que pudieran
haber crecido entre los recuerdos

tus ojos no son como los de tus amigas
siempre están masticando historias

tu rostro es rico en pliegues
pero logras convertirlo
en maravillosos poemas que no puedo escribir

sí, probablemente, tu mente sea un laberinto
en el que yo también estoy perdido,

ya no sé que amor contraje por vos,
pero quiero tenerte cerca...

nadie ha dicho nada

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