dime, mujer, ¿qué son las noches templadas
y una guitarra dulce como jalea...
si tus ojos me niegas,
si tus labios apartas,
si tu corazón ya no me escribe cartas,
si la vida que había empezado a ser bella
se trasmuta en epidemia de tristeza, / dolor y agonía...
extraño azar de la vida:
creer en promesas,
vaciar el cántaro tirándolo de la mesa,
salvaguardarlo todo excepto al cimiento mismo:
amor, cariño?
la mano ajada de raspar las piedras,
el llanto marcado en la tela,
un devenir de recuerdos,
ambos hemos vuelto
a estar en soledad.
(de dudosa autoría mía)
nadie ha dicho nada
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